Es posible que cuando le hablemos a una persona en nombre de Dios se incomode con nosotros

el incomodo profeta piensa como Dios no como los hombres

El profeta es una persona que habla en nombre de Dios para la salvación de las personas

27 de Agosto 2020
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Estas situaciones dramáticas que vivimos, nos están enseñando a dejar de pensar en ganar el mundo, que se nos desvaneció de un momento a otro; para pensar como profetas que toman la cruz y siguen a Jesús. Meditar diariamente la palabra de Dios, nos ayuda a mantener valientemente el testimonio de nuestra fe, soportando las incomprensiones de quienes se resisten a que la luz de Jesús los haga salir de la oscuridad en que insisten en permanecer. En el lugar donde estemos hoy, se necesita que seamos luz, profetas de Dios.

En la primera lectura, Jeremías es un profeta que habla en nombre de Dios para la salvación de las personas. Es posible que sin saberlo hayamos actuado como profetas muchas veces. Por ejemplo, cuando pensando que Dios quiere sanar a una persona, le decimos vaya al médico, y la persona dice que tiene muchas cosas que hacer y no tiene tiempo para perder. Es posible que la persona se sienta incomoda, y hasta nos insulte por meternos en su vida. También hemos sido profetas, cuando le decimos a una persona, mire corrija sus conductas, se va a meter en problemas muy graves.  Y la persona con ira nos responda que ese no es nuestro problema. Y entonces nos damos cuenta, que, si queremos ser profetas, tenemos que tomar la cruz, y soportar la incomprensión de las personas, porque pensamos como Dios y no como pensamos con criterios humanos errados.

Pero también nos puede suceder que, como Jesús, tengamos que decirle a un amigo, apártate de mí satanás: tu piensas como los hombres, no como Dios. Ese amigo o amiga, puede ser una persona cumple con las cosas de la fe, pero lleva una vida mundana. También existe el otro extremo, el amigo, que se aparta de los problemas del muy mundo y se fuga a un íntimo mundo religioso. Jesús es el verdadero profeta porque hace presente a Dios en medio del mundo. Jesús es el profeta que hace presente a Dios curando a los enfermos, perdonando a los pecadores, liberando a los oprimidos por el mal. Las parábolas de Jesús muestran a Dios reinando en la vida diaria del sembrador de uvas, de la mujer que amasa el pan.

En este año 2020, nosotros los creyentes tenemos un gran reto: Ser profetas de Jesús en medio de las situaciones que estamos viviendo. Pero para eso, primero tenemos que ponernos detrás de Jesús y seguir sus pasos: morir a nuestra forma de pensar mundana para aprender a pensar como Jesús. Las personas se sentirán felices de que les hagamos presente a Dios; pero se van a incomodar mucho, con nosotros, cuando les hablemos de cambiar su forma de pensar mundana para empezar a vivir la voluntad de Dios.

No podemos predicarles un Dios sin cruz, pero si les podemos invitar a tomar su cruz y seguir a Jesús. Jesús es el hombre que muere en su cruz personal, y así logra resucitar de entre los muertos.  El profeta es como la persona que anuncia que ha usado esta crema que si sana la piel y miren la maravilla de resultados en mi propia piel. El auténtico profeta se ha untado la salvación de Jesús. Para ser auténticos profetas tenemos que ser los primeros en morir con Cristo para resucitar con Cristo. Los primeros en dejar de pensar como el mundo, para empezar a pensar como Dios. Y que se note en nosotros los resultados maravillosos de ese cambio de pensar y de vivir.

Estas situaciones dramáticas que vivimos, nos están enseñando a dejar de pensar en ganar el mundo, que se nos desvaneció de un momento a otro; para pensar como profetas que toman la cruz y siguen a Jesús. Meditar diariamente la palabra de Dios, nos ayuda a mantener valientemente el testimonio de nuestra fe, soportando las incomprensiones de quienes se resisten a que la luz de Jesús los haga salir de la oscuridad en que insisten en permanecer. En el lugar donde estemos hoy, se necesita que seamos luz, profetas de Dios.

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