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La medida: perdoname como yo perdono

Y termina Jesús diciendo: lo mismo hará Dios con ustedes si cada cual no perdona de corazón a su hermano.  ¿Y que es hacer lo mismo? darnos de nuestra propia medicina. Medirnos con el mismo metro con que medimos a los demás. Y es que nuestra tendencia es a tener dos medidas: una con la que me mido yo y obtengo el perdón y otra medida con la que mido a los demás y soy implacable. Lo que hago yo me parece normal, lo que hacen los demás me parece terrible. Lo que propone Jesús es lo contrario, pensar que a mi me han perdonado lo terrible, luego lo coherente, es que yo vea como pequeño el mal que me hizo la otra persona y la perdone. Si me perdonaron 10 mil talentos, yo te perdono 100 pesos. Si uno se acordara de los graves pecados que le han perdonado, sería más misericordioso con los defectos y faltas de las otras personas: ¿quién soy yo para juzgarte? La única medida posible es la misericordia infinita de Dios.

el incomodo profeta piensa como Dios no como los hombres

Estas situaciones dramáticas que vivimos, nos están enseñando a dejar de pensar en ganar el mundo, que se nos desvaneció de un momento a otro; para pensar como profetas que toman la cruz y siguen a Jesús. Meditar diariamente la palabra de Dios, nos ayuda a mantener valientemente el testimonio de nuestra fe, soportando las incomprensiones de quienes se resisten a que la luz de Jesús los haga salir de la oscuridad en que insisten en permanecer. En el lugar donde estemos hoy, se necesita que seamos luz, profetas de Dios.

Mateo 16, 13 - 20 ¡Quién es Jesús para ti?

Ya hablamos de quien es don chucho para Peter, de lo que es Jesús para Pedro. Ahora hablemos de lo que Jesús es para ti. Piensa antes de responder: Tu respuesta desde donde la vas a dar ¿acaso responderás como la gente que conoce unos o muchos datos sobre Jesús? ¿o puedes responder desde tu día a día con Jesús? 

Animo hijo soy yo, no tengas miedo. 

Animo, soy yo, no tengas miedo.

Una familia está encerrada en su casa. De pronto empieza un aguacero, las gotas que golpean las tejas causan un gran ruido. El niño siente miedo y empieza a gritar. La mamá lo llama, ven y te sientas junto a mí. El niño camina hacia su madre, se sienta, su mamá lo abraza, y le dice: yo estoy contigo, no temas. El niño se tranquiliza un poco, hasta cuando se oye un trueno, que lo hace saltar de la silla.  Entonces la mamá le repite yo estoy contigo, no temas. Mientras sigue lloviendo, te voy a contar una historia. Abre la biblia y le lee el texto del evangelio de hoy. Mira Pedro sintió miedo, tu también puedes sentir miedo. Yo también he sentido miedo. Pero puedes aprender a gestionar  el miedo, animo Dios está contigo, recupera la fe y camina hacia Jesús.

Liderazgo para organizar el darles de comer

Este evangelio donde Jesús con 5 panes y 2 peces, organiza a los discípulos para que les den de comer a una multitud de personas. Me hace recordar los paseos de olla que organizan las familias citando a todos los hijos, los nietos. O el paseo de olla que organizan los grupos de amigos. Unas personas colocan todo su liderazgo al servicio de organizar a todos los participantes para este almuerzo. Con lo poco que tiene, cada persona hace su mejor esfuerzo, una trae una olla de papa chorreadas, otra una olla de pollo sudado, y así cada persona aporta lo poco que podía. Al final, todos terminan el almuerzo diciendo: que estamos muy llenos, que no me cabe una papa más; y en las ollas sobra comida y toca empacarla para llevársela para la casa.

El amor es humilde como Jesús

La fuente de nuestra humildad personal, es el amor que se ha experimentado de Dios hacia nosotros. Si recuerdas lo que ha sido tu vida, Dios ha sido tierno contigo, ha sido paciente y bondadoso. De eso tienes muchos ejemplos, en distintos momentos de tu vida. Es de esa fuente de amor tierno, de donde te inspiras para tener un corazón manso y humilde como el de Jesús. Porque si te inspiras en el mal comportamiento de la otra persona, reaccionarás mal. Pero si te inspiras en Jesús, saldrá de tu corazón humildad ante la otra persona, y darás gracias a Dios por haber sabido reaccionar con la otra persona.

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