se puede sentir miedo, pero no dejarse hundir por el miedo. Con la ayuda de la presencia de Dios puede caminar en la fe.

Animo hijo soy yo, no tengas miedo. 

en la oración no te conformes con gritar de miedo. Reconoce la presencia de Jesús y pidele que te mande ir hacia él

06 de Agosto 2020
A+ A-

Animo, soy yo, no tengas miedo.

Una familia está encerrada en su casa. De pronto empieza un aguacero, las gotas que golpean las tejas causan un gran ruido. El niño siente miedo y empieza a gritar. La mamá lo llama, ven y te sientas junto a mí. El niño camina hacia su madre, se sienta, su mamá lo abraza, y le dice: yo estoy contigo, no temas. El niño se tranquiliza un poco, hasta cuando se oye un trueno, que lo hace saltar de la silla.  Entonces la mamá le repite yo estoy contigo, no temas. Mientras sigue lloviendo, te voy a contar una historia. Abre la biblia y le lee el texto del evangelio de hoy. Mira Pedro sintió miedo, tu también puedes sentir miedo. Yo también he sentido miedo. Pero puedes aprender a gestionar  el miedo, animo Dios está contigo, recupera la fe y camina hacia Jesús.

Animo, soy yo, no tengas miedo.

Una familia está encerrada en su casa. De pronto empieza un aguacero, las gotas que golpean las tejas causan un gran ruido. El niño siente miedo y empieza a gritar. La mamá lo llama, ven y te sientas junto a mí. El niño camina hacia su madre, se sienta, su mamá lo abraza, y le dice: yo estoy contigo, no temas. El niño se tranquiliza un poco, hasta cuando se oye un trueno, que lo hace saltar de la silla.  Entonces la mamá le repite yo estoy contigo, no temas. Mientras sigue lloviendo, te voy a contar una historia. Abre la biblia y le lee el texto del evangelio de hoy. Mira Pedro sintió miedo, tu también puedes sentir miedo. Yo también he sentido miedo.

El miedo fue una alarma que le sirvió a Pedro para darse cuenta que estaba en peligro. Pero también el miedo nos hace perder la confianza que hemos puesto en las personas, en Dios. Por eso, hay que aprender a reconocer que sentimos miedo, pero sobretodo aprender a gestionar el miedo. Mira hijo en estos días me puse a leer noticias, nuevo síntoma del virus, pues yo estaba sintiendo eso, empecé a sentir miedo, me faltaba la respiración, entonces dije: Dios está conmigo, me empecé a serenar, se tranquilizo mi respiración, con los días me di cuenta que no tengo el virus. Aprendí a gestionar el miedo. Fue lo que le enseño Jesús a Pedro: Pedro yo estoy contigo para apoyarte, serénate, puedes sentir emociones, pero no te dejes hundir en el miedo, no te dejes hundir en la ira, no te dejes hundir en la depresión.

Donde está la clave para seguir caminando sobre las aguas. Es cierto que está lloviendo durísimo, pero yo fijo mi mirada en mi mamá, yo se que me ama, yo se que a su lado me sentiré seguro y confiado; entonces camino hacia mi mamá. Pues en eso consiste la fe: en caminar confiadamente hacia Jesús, caminar sobre las aguas. Pedro sintió miedo por las cosas que estaban sucediendo a su alrededor; pero Pedro fijo su mirada en Jesús, vio a Jesús en medio de la tormenta, Dios que me ama ha venido a rescatarme, y Pedro hizo una petición de fe muy arriesgada: Señor si eres tú mándame ir a ti caminando sobre el agua.

Podemos llevar las situaciones difíciles de la vida a la oración, decirle a Jesús: a veces siento que te has quedado en la orilla, atendiendo a otras personas y has dejado que me aleje de ti. Me llena de miedo este problema tan grande que me hunde en la crisis. Me atormenta este conflicto tan complicado que se me armo con estas personas. Me llena de angustia toda esta situación que estamos viviendo por el tema del coronavirus: lo afectivo, lo económico. Pero no te conformes con lanzar tus gritos al aire, reconoce la presencia de Jesús en medio de la tormenta. Míralo fijamente, confía en su amor nuevamente y dile: Jesús si eres tú mándame ir a ti. Y empieza a caminar sobre las aguas que te producían miedo, véncelas en el nombre de Jesús, continúa caminando hacia Jesús sin distraerte, camina con la mirada siempre fija en Jesús.

Pero Pedro no está solo, sube con Jesús a esta barca que es la Iglesia, donde somos muchos los que creemos en Jesús y caminamos hacia Jesús, en medio de las tempestades de la vida. Nos reunimos cada domingo en la misa para escuchar las palabras de Jesús, caminamos juntos al encuentro de Jesús. Cuando alguien se hunde en el miedo, lo agarramos de la mano y lo invitamos a continuar el camino de la fe, con la mirada puesta en Jesús. Nos reunimos a orar para suplicar a Jesús: Jesús si eres tu mándanos ir a ti.

Desarrollo por San Pablo Multimedia